Recibir un diagnóstico de glioblastoma suele generar muchas dudas: qué significa exactamente, cómo puede afectar a la vida diaria y qué opciones existen hoy para tratarlo. El glioblastoma es el tumor cerebral primario más frecuente y su incidencia se sitúa aproximadamente entre 3,2 y 4,5 casos por cada 100.000 habitantes/año, según un informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Es normal que aparezca incertidumbre, sobre todo porque hablamos de un diagnóstico relacionado con el cáncer y la información que se encuentra por Internet no siempre está bien explicada o puede resultar alarmante. En este artículo vamos a ver qué es el glioblastoma, cuáles son los síntomas más habituales, cómo se confirma el diagnóstico y qué alternativas de tratamiento se utilizan en la actualidad. 

¿Qué es el glioblastoma?

Cuando hablamos de glioblastoma, nos referimos a un tumor maligno del sistema nervioso central, es decir, un tipo de cáncer del cerebro. En términos médicos, es un tipo de glioma de alto grado (grado 4), lo que implica un comportamiento más agresivo y un crecimiento rápido.

Suele localizarse en el cerebro, por eso es frecuente hablar de glioblastoma cerebral. En cambio, su aparición en la médula espinal (glioblastoma medular) es mucho menos habitual.

Otro aspecto relevante es que suele ser un tumor infiltrante. Esto significa que, más que crecer como una masa perfectamente delimitada, puede extenderse en el tejido cerebral, algo que influye en la forma de tratarlo y en la necesidad de un abordaje multidisciplinar.

Causas y factores de riesgo del glioblastoma

Otra duda muy común tras este diagnóstico es por qué aparece el glioblastoma. Hoy en día, en la mayoría de los casos no se identifica una causa única.

Dicho esto, se han descrito factores asociados que pueden aumentar el riesgo, aunque no explican la mayoría de los diagnósticos:

  • Radiación ionizante: haber recibido radioterapia en la cabeza por otros motivos (algo poco frecuente) puede aumentar el riesgo de tumores del sistema nervioso central.
  • Factores genéticos: existen síndromes hereditarios poco frecuentes en los que puede aumentar la predisposición a tumores del sistema nervioso central, aunque son una minoría.
  • Alteraciones en el ADN (mutaciones): el glioblastoma se caracteriza por cambios genéticos y biológicos en las células (mutaciones) que alteran sus instrucciones, haciendo que se multipliquen más rápido y no mueran cuando deberían. En la mayoría de los casos no se sabe qué desencadena estos cambios. Estos marcadores ayudan a clasificar mejor el tumor y, en algunos pacientes, a orientar el tratamiento o el acceso a ensayos clínicos.

En muchos casos no es posible señalar un único porqué. Por eso, lo más importante es un diagnóstico correcto, un plan individualizado y un seguimiento estrecho.

Síntomas del glioblastoma: Cómo detectarlo a tiempo

Los síntomas del glioblastoma dependen de la zona del cerebro afectada, del tamaño del tumor y del edema (inflamación) alrededor. Por eso, la presentación puede variar mucho entre pacientes.

Aun así, hay síntomas frecuentes que suelen alertar y llevar a consulta:

  • Dolor de cabeza persistente o de características nuevas (más intenso, más frecuente o diferente al habitual).
  • Convulsiones: a veces son el primer síntoma, incluso en personas sin antecedentes.
  • Cambios cognitivos o de conducta: dificultades de memoria, atención, lenguaje, desorientación o cambios de personalidad.
  • Déficits neurológicos focales: debilidad en un lado del cuerpo, alteraciones de la sensibilidad, problemas de coordinación, visión o habla (según localización).
  • Náuseas o vómitos (especialmente si se asocian a cefalea o empeoran con el tiempo).

Estos síntomas no significan automáticamente glioblastoma. Pueden tener muchas causas. Pero si son persistentes, progresivos o aparece una convulsión por primera vez, conviene consultar para que un profesional valore la necesidad de pruebas.

Pruebas y diagnóstico del glioblastoma

El diagnóstico del glioblastoma se apoya en dos pilares: imagen y confirmación con tejido tumoral.

En general, el proceso incluye:

  • Evaluación clínica y neurológica: el médico explora funciones como fuerza, reflejos, coordinación, lenguaje, sensibilidad o visión. Esto ayuda a orientar la localización y el impacto funcional.
  • Pruebas de imagen: la prueba de referencia suele ser la resonancia magnética (RM), porque permite valorar con detalle la lesión, su localización, el edema asociado y su comportamiento con contraste.
  • Confirmación histológica (biopsia o cirugía): suele ser necesario obtener una muestra del tumor para confirmar el diagnóstico y completar el estudio.
  • Estudio molecular: cada vez es más habitual completar el diagnóstico con marcadores moleculares, porque aportan información relevante para clasificación y, en determinados casos, para opciones terapéuticas o ensayos clínicos.

En muchos pacientes, una vez confirmado el diagnóstico, el equipo plantea un plan terapéutico y un seguimiento adaptado a la evolución.

Tratamiento del glioblastoma

El tratamiento del glioblastoma se decide de forma individualizada, pero existe un abordaje habitual que combina distintas estrategias en función de la situación clínica, la localización del tumor y el estado general del paciente. En general, se contemplan:

  • Cirugía (cuando es posible): se intenta extirpar la mayor parte del tumor de forma segura y obtener tejido para el diagnóstico.
  • Radioterapia y quimioterapia: tras la cirugía o biopsia, el tratamiento habitual incluye radioterapia y quimioterapia con temozolomida, según protocolo y perfil del paciente. Después, suele continuarse con temozolomida en ciclos.
  • Campos eléctricos alternos (TTFields) en pacientes seleccionados: en algunos casos puede valorarse como parte del abordaje, siempre según indicación clínica y acceso a la tecnología.
  • Ensayos clínicos y estrategias en investigación: el glioblastoma es un tumor con investigación activa. Se están estudiando nuevas opciones (fármacos, terapias dirigidas e inmunoterapia, entre otras), que no siempre son aplicables a todos los pacientes, pero que en algunos casos pueden considerarse.
  • Cuidados de soporte y rehabilitación: tan importante como el tratamiento oncológico es el control de síntomas (por ejemplo, crisis epilépticas, edema, dolor), la neurorrehabilitación cuando se necesita y el acompañamiento global del paciente.

Tecnologías de alta precisión en radioterapia/radiocirugía

En glioblastoma, la radioterapia forma parte del tratamiento estándar. Las técnicas estereotácticas o la radiocirugía pueden contemplarse en situaciones seleccionadas (por ejemplo, en recidiva o en estrategias individualizadas), siempre tras valoración especializada.

Además de las alternativas habituales, hoy existen tecnologías avanzadas centradas en alta precisión. En IRCA se dispone de ZAP-X, un sistema de radiocirugía estereotáctica cerebral de alta precisión, no invasivo, y con capacidad de controlar la dinámica de irradiación para ayudar a proteger estructuras sanas circundantes. El objetivo es tratar con la máxima precisión posible y con un abordaje que priorice la calidad de vida, siempre tras una valoración médica completa e individualizada.

Para ampliar información relacionada, puedes consultar: Tumores malignos

FUENTES:

SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica). Tumores cerebrales (Información al público).

https://seom.org/info-sobre-el-cancer/tumores-cerebrales

Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de glioblastoma (Diccionario de cáncer, español).

https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/glioblastoma

OncoLink (en español). Glioma en adultos: clasificación y tratamiento.

https://es.oncolink.org/tipos-de-cancer/tumores-del-cerebro/glioma-en-adultos-clasificacion-y-tratamiento

JAMA (Hoja para el paciente, en español). Glioblastoma

https://sites.jamanetwork.com/spanish-patient-pages/2023/hoja-para-el-paciente-de-jama-230411.pdf

SEOM. Informe de posicionamiento sobre el dispositivo Optune® (TTFields) en glioblastoma de reciente diagnóstico.

https://seom.org/seomcms/images/stories/Informes_SEOM/IEV_Optune.pdf

Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Tratamiento de los tumores del SNC en adultos (PDQ®) – versión para profesionales (incluye esquema estándar para glioblastoma).

https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cerebro/pro/tratamiento-cerebro-adultos-pdq